Este modo reaccional, que Hahnemann asociaba a las consecuencias de la blenorragia, se caracteriza por:

  1. Una imbibición general de los tejidos, por retención hídrica.
  2. Un catarro crónico de las mucosas.
  3. La producción de pequeños tumores cutáneos parecidos a los higos, dando origen a este modo reaccional denominado sicosis.
  4. Una instauración lenta, insidiosa y progresiva de la enfermedad, al contrario que el ritmo de la psora, que es alternante, periódico y más explosivo.

Los enfermos que presentan esta diátesis son, por lo general, frioleros. El frío y la humedad les hacen empeorar. Mejoran con el movimiento, y muestran una tendencia psíquica depresiva.

Desde la época de Hahnemann, la etiología de la psicosis se ha ampliado mucho. Un discípulo de Hahnemann, Burnett, observó que las vacunaciones antivariólicas sistemáticas producían un síndrome reactivo semejante a la sicosis, sobre todo cuando la vacuna “no había tomado”, es decir, cuando no había provocado reacción cutáneas. Generaciones posteriores de homeópatas han observado que el estado sicótico puede, en efecto, hallarse después de:

  • Cualquier vacunación.
  • Una seroterapia, curativa o preventiva, y tras una picadura venenosa. En suma, después de cualquier inyección de proteínas extrañas a un organismo.
  • Una antibioterapia, o cualquier quimioterapia médica, industrial o alimenticia.
  • La administración de corticoides, que potencian espectacularmente la retención hídrica; o la administración de hormonas, en general, y de anticonceptivos orales, en particular.
  • Algunas infecciones crónicas, como las colibacilosis.

Se han emitido diversas hipótesis sobre la naturaleza de esta manera de reaccionar. Henri Bernard, veía en ella una probable relación con una afección crónica del sistema retículo—endotelial.

A la espera de que las investigaciones de Bioquímica o Biofísica moleculares nos expliquen los complejos mecanismos de esta patología constitucional, podemos descartar todas las hipótesis patogénicas y ceñirnos exclusivamente a la descripción clínica indiscutible de este modo reaccional. Una vez más, en este caso, la terapéutica homeopática nos permite actuar con eficacia con remedios como Thuya, Natrum sulfuricum, Silicea, Causticum, Medorrhinum, etc.