Los tres postulados básicos:

Independientemente de las orientaciones que existen dentro de las diferentes Escuelas, básicamente son tres los principios fundamentales de la Homeopatía:

Ley de la similitud:

Toda sustancia capaz de inducir a dosis ponderales y en un sujeto sano síntomas patológicos, es también susceptible, a dosis bajas y especialmente preparadas, de anular similares síntomas en los enfermos que las presenten.

Ley de la individualización:

La manera de manifestarse la enfermedad en el individuo es característica y personal, porque cada ser tiene una sensibilidad y poder de reacción específico. Es por ello, que el medicamento empleado tendrá que tener en cuenta las características personales de cada enfermo.

Ley de la infinitesimalidad:

El proceso por el cual una sustancia con manifestación tóxica asume un poder terapéutico similar, se basa en la dilución sucesiva, bajando la concentración de la misma a dosis denominadas infinitesimales. En cada proceso de dilución el resultante debe de ser enérgicamente agitado y de este modo va perdiendo su poder tóxico y aumentando su capacidad terapéutica.

La terapia homeopática actúa en el mismo sentido que las reacciones del organismo, estimulándolas mediante dosis bajas e incluso infinitesimales y que son codificadas como señales de activación de su propio proceso de curación.

Las patogenesias

Es el conjunto de síntomas que la administración de una sustancia, de modo experimental o tóxico, produce en un individuo sano.

La Homeopatía se ha ido enriqueciendo de la experimentación en sujetos sanos con dosis no tóxicas y que, producían síntomas funcionales o sensoriales, pero también, de la observación y valoración de los síntomas, principalmente lesionales u orgánicos, acontecidos en el curso de una intoxicación aguda o crónica.

Hahnemann llegó a experimentar a lo largo de su vida con más de noventa sustancias medicamentosas en personas sanas, observando con detalle todos los signos y síntomas, no solo de la esfera física sino también de la sensorial, y ello adquiere vital importancia a la hora de prescribir un medicamento homeopático; el cual, tiene que encuadrarse no sólo en las características locales de la enfermedad sino también, en aspectos generales e incluso psicológicos de la manera de sentir, expresar y vivir los sentimientos.

En la Homeopatía no hay enfermedades individuales y estandarizadas, sino enfermos que las padecen de un modo individual, manifestando una serie de reacciones que salen de la esfera física y emocional. Cada ser tiene una manera de expresar y sentir las enfermedades y a ellas deben ser la guía para buscar el remedio más adecuado.

La tipología sensible

Hahnemann observó que en igualdad de condiciones experimentales, había sujetos que ante la exposición a una sustancia, desarrollaban un cuadro clínico más completo y florido. Observó también que eran los individuos que con mayor frecuencia y eficacia les convenía aquella sustancia en la manifestación de sus enfermedades. Dedujo que estos sujetos estaban caracterizados por normas somatopsíquicas particulares y precisas, que podían orientar al terapeuta en la elección del medicamento a la hora de interrogar y explorar al paciente. De este modo, desarrolló Las Constituciones, que agrupaban a los individuos bajo características comunes e influencias médicas específicas.

El común denominador de los sujetos sensibles viene dado por equivalencias a tres niveles:

Aspectos morfológicos

Por ejemplo, sujetos bajos, de abdomen voluminoso, de piel sudorosa.

Temperamento

Siguiendo con el caso anterior, son de actividad lenta pero constante, fácilmente emocionales y necesitados del apoyo externo. De carácter introvertido.

Tendencias mórbidas

Estos individuos suelen sufrir alteraciones metabólicas: colesterol, gota, diabetes, con tendencia a la obesidad, hipertensión, al padecimiento cardíaco.

Estas características corresponderían a la Tipología sensible de la sustancia “Calcárea carbónica”, por ejemplo.

Vamos a describir algunos ejemplos:

Los individuos sensibles a la experimentación con Pulsatilla son, predominantemente adolescentes o mujeres, rubias o castaño claro, de ojos claros y carácter afable, suave. Son propensas a las alteraciones circulatorias venosas, tipo éxtasis periférica (celulitis y eritrocianosis) así como a la irritación de las mucosas, acompañada de secreción amarillenta, poco o nada irritante.

Aquellas personas que son sensibles a la tinta de sepia (Sepia) son, fundamentalmente, mujeres morenas, de ojos negros u oscuros, de piel mate, como ennegrecida, con ojeras y un cerco de tonalidad marrón en torno a la boca. El rostro presenta rasgos abatidos, que dan una impresión de tristeza general. A veces, el labio inferior está hendido en su parte media por una fisura y es siempre más grueso que el labio superior, sobre el que con frecuencia aparece un fino vello. Estas personas tienen propensión a las afecciones hepáticas, a las ptosis viscerales múltiples, genitales en particular, y a las alteraciones circulatorias con dilatación venosa (varices, hemorroides).

Los sujetos sensibles a la acción patogenética de Natrum muriaticum son más bien demacrados, delgados en la parte superior del cuerpo y normales, o incluso ligeramente infiltrados, en la parte inferior. Adelgazan pese a comer abundantemente, y manifiestan una sed intensa y una atracción especial por la sal. Presentan una piel grasa, brillante, y a menudo también una fisura medial del labio inferior; a veces, una lengua depapilada, muy característica y que se denomina “lengua geográfica”. Son individuos más bien tristes, que se quejan de sus desgracias y que lloran con facilidad. Se ven aquejados, principalmente, de alteraciones metabólicas del tipo de desmineralización o de hipotrofia, y de manifestaciones cíclicas a nivel de piel y de mucosas.

Por el contrario, los individuos sensibles a la experimentación del sulfato de sodio (Natrum sulfuricum), son gordos, fofos, y presentan una infiltración celulítica generalizada que traduce alteraciones importantes del metabolismo del agua. Tienen una piel enfermiza, sembrada de múltiples vegetaciones cutáneas. Generalmente son tristes, frioleros y muy sensibles a la humedad, que agrava todos sus males. Mejoran con el calor seco y con el movimiento. Sufren principalmente de irritación crónica de las mucosas digestivas y respiratorias, así como de alteraciones articulares.

Las personas que son más sensibles a la experimentación con Thuya presentan, sobre todo, una obesidad troncular, piernas delgadas, piel de la cara grasa, untuosa, con varicosidades en las mejillas y en las alas de la nariz. La piel presenta también vegetaciones cutáneas de todo tipo. Tienen las uñas estriadas longitudinalmente, o bien onduladas en sentido transversal. Son blandas, se rompen y se estratifican. Mientras que los individuos Antimonium crudum tienen uñas recias, duras, y una piel con tendencia a la hiperqueratosis.

Los sujetos Thuya son frioleros, empeoran con la humedad, son propensos a las irritaciones crónicas de las mucosas, en especial las genitales, y a los problemas cutáneos. Su comportamiento nervioso es fácilmente depresivo.

Los individuos más sensibles a la acción patogenética del azufre (Sulfur) son, por el contrario, individuos energéticos, alegres, rubicundos (rostro o labios). Son propensos a las alternancias mórbidas periódicas entre la piel, las mucosas, las serosas y los órganos internos, como también a los fenómenos esporádicos de congestión, arterial o venosa.

Los que son más sensibles a la experimentación de la sílice (Silicea) son, fundamentalmente, hipotróficos, desmineralizados, pero a la vez nerviosos y agitados. Muy frioleros, son propensos a los fenómenos supurativos y al sudor abundante y maloliente, sobre todo de los pies. Los niños presentan con frecuencia un rostro característico, con grandes protuberancias frontales, grandes ojos brillantes y una expresión de timidez. Tienen las uñas moteadas de blanco.

Y así podríamos seguir con las descripciones de las múltiples tipologías. Su importancia se basa en que permiten al médico encuadrar al paciente en un determinado Tipo sensible, lo que le ayuda a limitar con mayor exactitud la posible patología, pudiendo así orientar y simplificar el interrogatorio.

Las Constituciones

Básicamente se distinguen cuatro constituciones y que a continuación se describen con más detalle:

1) Constitución normolínea o sulfúrica:

Morfológicamente:

  • Talla y peso medio con proporciones adecuadas.
  • Tonicidad muscular sin laxitud ligamentosa.
  • Buen desarrollo óseo y dental.
  • Calurosos con tendencia a la sudoración.

Predisposición patológica:

  • Reacciones agudas y fuertes.
  • Procesos supurativos como acné, forunculosis, ántrax.
  • Reacciones alérgicas.
  • Eczemas.
  • Procesos congestivos vasculares como hipertensión, hemorroides.

Esfera psicológica:

  • Controlan bien sus emociones.
  • Dinámicos y optimistas.
  • En casos de descompensación son irritables, coléricos y testarudos.

Sulfur o derivados

Selección medicamentosa

 2) Constitución Carbónica o Brevilínea:

Morfológicamente:

  • Talla baja.
  • Exceso de peso y desarrollo horizontal.
  • Hidrolipopexia (retención de agua y tejido graso).
  • La cara es ancha en su parte inferior.
  • Poca elasticidad ligamentosa articular con escaso movimiento.
  • Frioleros pero toleran mal el calor.

Predisposición patológica:

  • Enfermedades metabólicas como obesidad, diabetes, gota, colesterol cólico biliar.
  • Enfermedades óseas degenerativas: artrosis.

Esfera psicológica:

  • Metódico.
  • Tranquilo pero tenaz.
  • En casos de descompensación se vuelven perezosos, obstinados e indiferentes.

Derivados del Carbono o Carbonatos

Selección medicamentosa

3) Constitución Fosfórica o Longuilínea

Morfológicamente:

  • Talla alta.
  • Peso reducido.
  • Delgados.
  • Tendencia a la incurvación de la columna.
  • Zona frontal prominente.
  • Poca tonicidad muscular.
  • Hiperlaxitud ligamentosa.
  • Frioleros.

Predisposición patológica: 

  • Desnutrición y desmineralización.
  • Debilidad.
  • Hipotensión.
  • Acné juvenil por alteración hormonal.
  • Problemas respiratorios.

Esfera psicológica:

  • Fatigables y poco constantes.
  • Hipersensibles y creativos.
  • En descompensación son ambiciosos, orgullosos, con fases de depresión melancólica.

Fósforo o derivado de los fosfatos

Selección medicamentosa

4) Constitución fluórica o Distrófica

Morfológicamente: 

  • Talla normalmente baja.
  • Asimetría corporal debido a desviaciones, mal desarrollo óseo e hiperlaxitud de los ligamentos.
  • Mala implantación dental y tendencia a la caries.
  • Envejecimiento precoz.

Predisposición patológica:

  • Tendencia a la degeneración cardiovascular.
  • Induración glandular.
  • Lumbalgias y escoliosis.
  • Tendencia a las luxaciones y esguinces.
  • Varices.
  • Cataratas.

Esfera psicológica: 

  • Fatigabilidad constitucional.
  • Inestabilidad y necesidad de cambio.
  • Indecisión pero gran intuición.
  • Agitación.
  • En descompensación es irreflexivo, ambicioso y perverso.

Flúor o derivados y metales pesados

Selección medicamentosa

Las diferentes constituciones aportan datos orientativos para la elección medicamentosa.

La Semiología Homeopática

La Semiología homeopática puede definirse como una amplia semiología de las reacciones de los individuos, considerados cada uno de ellos como un todo indisociable, una integridad somatopsíquica, una unidad biológica. Mientras que, la Semiología clásica, retiene los síntomas comunes al conjunto de los diferentes enfermos (náuseas, vómitos, tos, dolores, etc.), la Semiología homeopática, por el contrario, se interesa por las modulaciones particulares, los matices individuales, las características de cada enfermo, para cada síntoma.

Al principio, el paciente que no está acostumbrado puede extrañarse de estos matices cuidadosamente buscados, y considerar las preguntas del médico homeópata como un interrogatorio del estilo Dr. Knock: “le hace cosquillas, o le pica”. Pero, de hecho, el homeópata no busca a toda costa la particularidad insólita, sino más bien el matiz, la forma que corresponde a una modalidad experimental patogenética.

Es importante que el estudiante se familiarice con las distintas categorías de síntomas que hay que buscar, para que pueda orientar su interrogatorio consecuentemente. Entonces, comprenderá mejor que de acuerdo con los principios generales de la Homeopatía, le es indispensable conocer a fondo la Materia Médica Homeopática.

Clasificamos tradicionalmente los síntomas por orden decreciente de impor-tancia, de la siguiente manera:

  1. Síntomas etiológicos.
  2. Síntomas “psíquicos”.
  3. Modalidades.
  4. Síntomas generales y morfológicos.
  5. Síntomas locales.

Síntomas Psíquicos

Esta es la denominación más usada, aunque se prefiere la expresión “síntomas nerviosos” o “de comportamiento general”, para evitar toda posible desviación hacia la Psiquiatría o el Psicoanálisis, ya que la expresión se presta al equivoco.

Estos síntomas pueden pasar a un primer plano si son claros, característicos por si mismos o por sus modalidades, y si han aparecido en el curso de la enfermedad actual. Si no cumplen estas condiciones hay que prescindir de ellos, pues no constituyen más que descripciones caracterológicas de enfermos, y no corresponden a cambios reactivos.

Sólo deben interesarnos los síntomas que pueden comprobarse directamente por la clínica; por ejemplo, las alteraciones del comportamiento que po-drían observarse en un animal de experimentación, al margen de toda inter-pretación subjetiva. Hay que distinguir, entre los síntomas del carácter y los síntomas de la esfera intelectual.

* Los síntomas del carácter:

Reflejan la variación de la sensibilidad emotiva del paciente en sus relaciones interpersonales. Son los más válidos:

  • La agitación malhumorada de Chamomilla o de Cina.
  • Las explosiones de cólera de Hepar sulfur o de Nux vomica.
  • La intolerancia a la contradicción de Nux vomica o de Lycopodium.
  • La timidez, la dulzura, la necesidad de cariño y de consuelo de Pulsatilla.
  • La indiferencia de Sepia.
  • El afán de notoriedad de Ignatia.
  • Los celos agresivos de Lachesis.
  • La búsqueda de simpatía de Phosphorus.

* los síntomas de la esfera INTELECTUAL:

Estos síntomas aparecen después:

  • Las alteraciones de la memoria de Phosphoricum acidum, Kalium phosphoricum, Lycopodium, Anacardium.
  • Las ideas fijas de Thuya, la indecisión de Anacardium.

Síntomas Etiológicos

Indagar la etiología es esencial. Hay que conocer, cuando sea posible, la causa inicial de una enfermedad, puesto que es lo que ha provocado la movilización de los mecanismos de defensa. Esta noción resulta particularmente útil en las enfermedades crónicas.

La medicina clásica se contenta fácilmente encontrando una sola causa, infecciosa por ejemplo, y aislándola artificialmente de lo que Selye llama “la constelación patogénica de acontecimientos”.

Por supuesto, nosotros no despreciamos las etiologías microbianas, virales o parasitarias, ya que pueden traducirse en el empleo de nosodes (o bioterápicos), como Paratyphoidinum, Staphylococcinum, Influenzinum, Psorinum, Medorrhinum, Luesinum, Tuberculinum, etc. Pero, junto a estas causas, concedemos la misma importancia a otros factores, que son:

los factores psicógenos importantes:

  • Las consecuencias de emociones fuertes, de miedos, de malas noticias, nos hacen pensar en remedios de acción profunda como Ignatia o Gelsemium.
  • Las que resultan de impactos afectivos graves, como la muerte súbita de un ser querido o un desengaño amoroso, sugieren Phosphoricum acidum o Natrum muriaticum.
  • En el caso de celos: Lachesis o Hyoscyamus.
  • La indignación o la violencia reprimidas: Staphysagria.

*los factores climáticos:

  • Algunas enfermedades favorecidas por la humedad pueden ser tratadas con Natrum sulfuricum o con Dulcamara.
  • Las afecciones que el frío seco potencia, se tratan con Causticum, Hepar sulfur, Aconitum.

*las influencias alimenticias o tóxicas:

  • El alcoholismo justifica la utilización de remedios como Nux vomica, Phosphorus, Arsenicum, Aurum o Lachesis.
  • En casos de bulimia: Antimonium crudum o Calcárea carbónica.

*los traumatismos:

  • Los traumatismos requieren casi sistemáticamente Árnica, Natrum sulfuricum, Hypericum.

*las diátesis o factores predisponentes hereditarios o adquiridos:

  • Caracterizan el “terreno” individual, y condicionan las reacciones de las enfermedades crónicas. Esto es lo que Hahnemann describió bajo la denominación de “enfermedades crónicas”.

Las Modalidades

Una modalidad, por definición, no es un síntoma; es una calificación individual. Concreta la modificación de un síntoma o del paciente en su conjunto, en el sentido de una mejoría o un empeoramiento. Una modalidad es siempre característica. Podemos distinguir:

Las modalidades de ritmo,

que tienen gran importancia para orientarnos hacia un remedio u otro, por lo que interesa conocer el horario de empeoramiento preferencial de ciertos síntomas:

  • El empeoramiento entre la 1 y las 3 de la mañana, ha de hacernos pensar en Arsenicum album.
  • Entre las 2 y las 4 a.m.: Kalium carbonicum.
  • Hacia las 3 a.m. y las 15 horas: Thuya.
  • Por la mañana: Natrum muriaticum y Nux vomica.
  • Hacia las 11 de la mañana: Sulfur e Ignatia.
  • Después de las comidas: Pulsatilla.
  • Entre las 16 y las 20 horas: Lycopodium.
  • Al caer la tarde: Phosphorus.

De la misma manera, hay que considerar la influencia de las estaciones y la periodicidad de los síntomas:

  • Lachesis empeora en otoño y en primavera.
  • Calcárea carbónica es sensible a la primavera.
  • En los periodos cortos, de unas horas a unos días, debemos pensar en Arsenicum album.
  • La periodicidad de unos días a unas semanas, nos evoca a Sulfur.
  • La de varios meses, Psorinum.

Las modalidades de ambiente

son también muy importantes, en particular las circunstancias atmosféricas o el clima:

  • Nux vomica y Hepar sulfur son frioleros y evitan las corrientes de aire.
  • A Pulsatilla y Lycopodium no les gustan los locales cerrados, necesitan aire fresco.
  • Lachesis no soporta el calor pero, prefiere las zonas cálidas.
  • Natrum carbonicum no tolera el sol.
  • Sulfur soporta mal el calor de la cama, que agrava su prurito. Es también el caso de Psorinum, pero con una diferencia: el primero no aguanta el calor, en general, y el segundo el frío.
  • Arsenicum album busca el calor, aunque tenga dolores ardientes.
  • Natrum sulfuricum y Thuya empeoran con la humedad.
  • Las tormentas hacen aumentar la ansiedad de Phosphorus, la depresión de Natrum carbonicum y la excitación de Lachesis.
  • A la orilla del mar mejora el conjunto de síntomas de Medorrhinum, mientras que empeoran Natrum muriaticum, Iodum, Sepia y Arsenicum.
  • La montaña hace mejorar a Luesinum y Tuberculinum residuum.

Las modalidades de posición:

  • Sulfur tolera mal la bipedestación prolongada.
  • Sepia no puede estar mucho rato de rodillas.

Las modalidades en relación con actos fisiológicos:

  • Influencia del reposo y del movimiento: Bryonia y Rhus toxicodendron.
  • Influencia de las eliminaciones: Lachesis mejora con todas ellas, Sulfur, Psorinum.
  • Influencia de los ciclos menstruales: Lachesis, Actaea racemosa.
  • Influencia del sueño: Lachesis empeora después de haber dormido, Nux vomica mejora tras una corta siesta.

Las modalidades psíquicas

pueden también ser importantes:

  • El consuelo empeora a Natrum muriaticum, Sepia e Ignatia, pero mejora a Pulsatilla.
  • La contradicción agrava el estado de Nux vomica, Lycopodium y Sepia.