En medicina preventiva:

Al tener en cuenta la constitución y sobre todo las tendencias patológicas del individuo, podemos administrar medicamentos que ejerzan una acción de refuerzo para que no se produzca el desencadenante inicial de una enfermedad. Así pues, podemos dosificar Pollens 30CH, glóbulos, un tubo dosis semanal desde febrero hasta finales de agosto para prevenir la “fiebre del heno” o rinitis primaveral).

En enfermedades funcionales:

El primer eslabón de la enfermedad es la alteración funcional, que va a caballo entre la salud y la enfermedad. En esta fase, se ocasionan verdaderos síntomas solo objetivables por el paciente y que, representan grados de disfunción o desadaptación de nuestros mecanismos compensatorios pero que, no han dado aún tiempo de producir una lesión o alteración orgánica evidente. Sería este el momento idóneo del tratamiento homeopático ya que contamos con la máxima capacidad reactiva del paciente y el mínimo tiempo de exposición. Por ejemplo, Colocynthis 7CH, 3 gránulos en cada situación de espasmo digestivo con dolor cólico pero que no obedece a ninguna patología en concreto.

En patología aguda:

Los síntomas, el desarrollo de los mismos en el tiempo, los factores de agravación o mejoría (Modalidades) y las posibles causas objetivas y subjetivas, forman el conjunto de valoración para la elección del o de los remedios más adecuados en cada caso agudo.

Como en el caso anterior, se darán normalmente dosis bajas o intermedias y con una frecuencia diaria de una o varias veces. Siempre se aconseja disminuir las dosis cuando haya mejoría y prolongar el tratamiento unos días durante el período asintomático antes de eliminarlo, así evitaremos las recidivas. Podemos emplear Belladona 5CH, 5 gránulos 3 veces al día ,en el caso de anginas edematosas y pultáceas con dolor y sensación de constricción.

En patología crónica:

La acción terapéutica de la Homeopatía tiene especial interés en el campo de la enfermedad crónica o recurrencial, como son las enfermedades respiratorias, digestivas, cutáneas y articulares de carácter inflamatorio crónico o degenerativo.

La medicina tradicional no aporta, en la mayoría de los casos un efecto recuperador, más bien actúa paliando o suprimiendo síntomas, que no son más que una tendencia patológica del organismo y que volverá a rebrotar una vez eliminemos este efecto neutralizador. La Homeopatía tiene una acción preferente porque actúa sobre este factor de terreno predispuesto del paciente, modificando su tendencia y permitiendo una disminución en la intensidad y frecuencia de las crisis y en muchos casos consiguiendo la remisión.

Se emplearán los denominados “remedios de fondo”, a dosis relativamente altas y en tiempos espaciados. Usando Sulfur 30CH, 15 gránulos una vez a la semana para un paciente con dermatitis alérgica cíclica y artritis reumática de tipo crónico.

La acción terapéutica de la Homeopatía viene condicionada porque el organismo tenga la capacidad remanente defensiva. Solucionando satisfactoriamente los síntomas reversibles y paliando los efectos de reagudización en las enfermedades irreversibles o incurables.